A partir del siglo XVIII se empieza a difundir en Inglaterra y Estados Unidos una preparación a base de una mezcla de diferentes bebidas, pero será en Estados Unidos, en los años 1920, cuando el Cóctel adquiera la mayor popularidad.

En su elaboración cada bartender imprime un poquito de su esencia, espíritu, sentimiento, lo que hace que sea único.

A día de hoy estamos retomando con fuerza el placer de degustar un buen cóctel con o sin alcohol, ya sea un Manhattan, Margarita o San Francisco. Cócteles clásicos o nuevas creaciones como el delicioso “Quick Cake” de Alberto Aceña.